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¿Qué es la leche de fórmula?

En algunas ocasiones, los bebés no pueden alimentarse con la lactancia materna, por lo que necesitan una leche preparada de forma artificial y que ofrezca las mismas propiedades nutritivas que la que obtendrían de su madre. Este tipo de leches se denominan leche de fórmula, de sustitución o artificial.

Existen dos tipos de leches de fórmula indicadas según la edad que tenga el bebé:

Leche de fórmula de inicio: es aquella que se da a los bebés desde su nacimiento hasta los seis meses como único alimento. Está preparada de forma que contenga las propiedades nutritivas más parecidas a la leche materna.
 
Leche de fórmula de continuación: es aquella que se administra a partir de los seis meses en conjunto con otros alimentos. Se recomienda su toma hasta los tres años, ya que ofrece mejores contenidos nutricionales que la leche de vaca.

También existen dos leches de sustitución adicionales que pueden presentar aspectos de las dos anteriores, pero cuyos fines principales son otros:

Leche de fórmula adaptada: es una leche que contiene sustancias como nucleótidos, ácidos grasos poliinsaturados u oligosacáridos con efecto bidógeno que hacen que se parezca a la materna en cuanto a su fisiología.
 
Leche de fórmula especial: es la leche que se prescribe a aquellos niños con alguna patología o trastorno (como diarrea, vómitos, dermatitis) y que presenta características especiales. También existen leches de fórmula especial para bebés prematuros, con una composición mayor en calorías.
 
Según su preparación.

La leche de sustitución se puede comprar en cualquier farmacia o supermercado y, generalmente, se presenta en dos variedades:

Lista para servir: es una leche que se puede administrar directamente al bebé sin mucha preparación de antemano. Suele ser más cara.
 
En polvo: requiere un mayor tiempo de preparación. Puede utilizarse agua embotellada para su preparación.
 
Si el bebé no se termina la leche preparada esta debe desecharse.

Administración de la leche.

La forma más común para alimentar a un bebé con leche artificial es mediante un tetero. Para los primeros meses de vida, se recomienda el uso de biberones de cristal, ya que permiten la ebullición y evitan que se depositen residuos en mayor cuantía que los de plástico. Las tetinas pueden ser de caucho o de silicona. Tanto los biberones como las tetinas tienen que ser limpiados después de cada toma con agua y jabón.

No es necesario calentar la leche de sustitución, pero en caso de hacerlo debe hacerse sumergiendo el biberón en agua caliente y nunca en el microondas, ya que calentará la leche de forma heterogénea.

Aunque las tomas que hay que realizar cada día suelen estar prescritas por el pediatra, por norma general suelen darse de la siguiente manera:

- En las primeras dos semanas, ocho tomas de 60cc.
- Entre la tercera y la octava semana, siete tomas de 90cc.
- Durante el segundo y tercer mes, cinco tomas con una mayor cantidad de leche.
- El bebé digerirá la leche artificial de forma más lenta que lo haría con la materna debido a su composición; esto es lo que explica que el número de tomas sea menor, ya que la mayor duración de las dosis provoca una mayor sensación de saciedad.

Si el bebé no se termina la leche preparada esta debe desecharse, ya que se descompone mucho más rápido que la leche materna y puede provocar problemas gástricos en el bebé.

¿Cuándo recurrir únicamente a la leche de sustitución?

En algunos casos, la leche de sustitución será la única forma de alimentar al bebé, debido a un problema de la madre o del bebé. Algunos de estos casos son los siguientes:

- La madre tiene herpes en la zona de la mama.
- La madre padece cáncer de mama, VIH o tuberculosis activa.
- El bebé tiene problemas metabólicos.
- La madre tiene problemas de adicción.
- La madre cuenta con un trastorno psiquiátrico, natural o por toma de medicamentos.

Ventajas de la lactancia artificial.
 
Comodidad y flexibilidad: algunas mujeres sienten molestias físicas a la hora de amamantar, por lo que recurrir al biberón evita estos dolores. Además, las tomas no se tienen que dar de manera exclusiva a través de las mamas; el padre también puede dar el biberón, de modo que la madre no tiene que estar presente para alimentar al bebé.
 
Frecuencia de las tomas: normalmente, los bebés alimentados con leche artificial no necesitan comer tantas veces como aquellos que son amamantados.
 
Libertad de dieta: la madre no necesita adaptar su alimentación durante el periodo de lactancia, ya que los nutrientes que adquiere no se trasmiten a su hijo.
 
Inconvenientes de la leche de fórmula.
 
Aportación de nutrientes y anticuerpos: la leche de sustitución carece de ciertos nutrientes que resultan imposibles de añadir de manera artificial. Tampoco cuentan con anticuerpos, lo que hace que el bebé esté más expuesto a infecciones y enfermedades.
 
Mayor frecuencia de gases y estreñimiento: las deposiciones de los bebés alimentados con leche de sustitución suelen ser más duras que las de aquellos que toman leche materna.